El Banco Central (BCRA) confirmó que las bandas de flotación del dólar se ajustarán un 2,1% durante julio, replicando el índice de inflación de mayo recientemente informado por el Indec. Con esta actualización, el límite superior del corredor cambiario alcanzará los $1.844,87 a fin de mes, mientras que el piso se ubicará en los $754,14.

Este mecanismo de "actualización con rezago de dos meses" busca que el tipo de cambio no pierda competitividad frente al avance de los precios. 

Al indexar el techo de la banda al IPC en lugar de mantener un ajuste fijo (que anteriormente era del 1%), la autoridad monetaria intenta evitar que la divisa se aprecie en términos reales, alejando el riesgo de un atraso cambiario.

Sin embargo, el mercado observa con atención el efecto secundario de esta medida. Si bien el BCRA defiende el esquema como un amortiguador contra saltos bruscos tras la salida del cepo en 2025, analistas advierten que este ritmo de ajuste podría retroalimentar la presión sobre los precios internos (passthrough), al dificultar la desaceleración de la inflación.

A lo largo del año, el organismo logró comprar reservas por más de U$S 10.500 millones. Si bien la regla que había establecido el BCRA era adquirir el 5% del volumen diario negociado, en buena parte de las ruedas pudo hacerse de divisas por una porción mayor.